sábado, 4 de junio de 2011

Copa de Oro. ¡Delanteros…. eros …eros….eros….!

El eco parece retumbar cuando se menciona a esta posición dentro de la escuadra cubana que a partir de mañana comenzará su andar en la Copa de Oro y es que la presencia de solo dos delanteros equipos no da muchas opciones frente al marco rival a una selección que por demás no debe tener muchas de estas ocasiones y que si algo ha demostrado en sus últimos partidos es una inoperancia alarmante a la hora de definir las situaciones creadas.

Que la selección cubana siempre ha tenido problemas de frente al gol no es un secreto para nadie, es un problema que ha vagado con la selección como un fantasma casi imposible de exorcizar y que aun en la época dorada de los 70 y 80 dio al traste con sueños mundialistas u olímpicos, como aquel partido contra Irán en el 76 en el que no se pasó de un empate a cero y nos costó el paso a la siguiente ronda, o cuando no se pudo definir en La Habana frente Haití en la eliminatoria del 78 o en aquel partido contra el Salvador en el premundial de Tegucigalpa donde el empate a ceros tuvo sabor a pura derrota después de lo vivido en el terreno de juego y en el cual una victoria pudo haber cambiado el rumbo de aquella eliminatoria.

martes, 31 de mayo de 2011

Copa de Oro. El C-C tendrá la llave.


 Una vez terminado el análisis de la zona defensiva cubana, portería incluida, y revisando los nombres para la delantera, para nadie es un secreto de que si Cuba quiere sacar algún resultado decoroso en esta Copa de Oro, su media cancha y en especial la combinación Colomé (Jaine) – Cervantes tendrá que rendir al máximo y sacar a relucir todo el talento que poseen sus integrantes.

Será sin dudas el Geniecito de Morón en el que se fijen todas las miradas, el hombre que le ponga la pausa al juego cubano, la pelota al piso, cree juego y surta de balones a los delanteros.  Talento e intermitencia, similar al brasileño Diego, podrían ser las características que definan al Pelao., un hombre que te puede regalar un día de ensueño y desbaratar a la más sofisticadas de la defensas o vagar por el campo como una sombra inexistente.